VIVIENDO JUNTAS LA MATERNIDAD

Estar embarazada, parir y criar son algunos de los procesos vitales más intensos que se pueden experimentar. Y como todo en la vida, lo mejor es vivirlos acompañada. Estoy contigo.

Hay mil formas de conocerse y de explorar nuestra mapaternidad. Te propongo algunas. ¿Te apuntas?


Una historia de elefantas

    El concepto de manada cobra una especial importancia en el caso de los elefantes porque las crías nacen ciegas. La madre y el resto del grupo le ayudan a movilizarse y descubrir poco a poco su entorno. En particular son las elefantas jóvenes que aún no han parido las que ayudan a las madres a criar a sus pequeños. A este rol en las manadas se le llama alomadre.

 

    Tierno a nuestros ojos, pero para la naturaleza es un mecanismo de mucha utilidad pues se prepara a las futuras madres al tiempo que se asegura la crianza de los más vulnerables. Además, se fortalecen los lazos y la unidad del grupo, imprescindible para la supervivencia.




Cómo me convertí en alomadre

 

    Las palabras siempre se quedan cortas para contar en unas pocas líneas la historia de mi vida. No vengo de una familia común ni tengo una historia corriente

   Comencé mis estudios de Garantía social de ayuda a domicilio, Asistencia residencial y Transporte sanitario. Posteriormente, empujada por mi madre, cursé la Formación Profesional de Auxiliar de Enfermería. En ese momento, nunca hubiera imaginado la utilidad que tendría en mi vida a día de hoy. Ahora solo puedo sentirme agradecida.

     Al tener una familia paterna muy grande he crecido rodeada de primos y primas, tres de los cuales nacieron en casa. Me brindaron la oportunidad de vivir sus partos muy de cerca y, desde pequeña, asistí a las reuniones de Vía Láctea, donde pude conocer de primera mano las experiencias de muchas otras mujeres que apostaban por una maternidad respetuosa consigo mismas y con sus bebés. Con 17 años decidí que, si algún día era madre, lo sería de la manera más natural posible.

   Tras terminar mis estudios sanitarios, encontré en la figura de la Doula algo que me encanta y conecta con quien yo soy. Realicé la formación como doula en Bilbao y absorbí todo cuanto allí sucedía. Al terminar el curso, estaba embarazada de mi hija Amara. Así que mi proceso de aprendizaje  continuó con su nacimiento y con la crianza. Hoy tiene 8 años y es mi mejor maestra.

   Antes de dar a luz a Amara hice la formación de Parto en Movimiento  —impartida por Nuria Vives y Blandine Calais-Germain—, donde se fusionaron mis conocimientos de danza y doula. Supe entonces que quería bailar en mi parto y ayudar a otras mujeres a bailar los suyos.

   Desde hace tres años me he volcado en el conocimiento de las emociones y su influjo en nuestros procesos vitales. Trabajo todos los días con muchas personas del territorio español en un Máster de Gestión emocional para ser la mejor versión de mí misma que te acompañe.

   Hoy vivo en un lugar privilegiado de los Pirineos, cerca de Jaca, y concilio la danza, la música, el acompañamiento a familias, la gestión emocional y mi maternidad, esperando poder continuar en este proceso de aprendizaje continuo que es la vida.