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El origen de las doulas

Cuando conozco a alguien y me pregunta a qué me dedico suelo escuchar esta respuesta: "¿doula? ¿pero eso qué es?". 

Tras muchas explicaciones he encontrado la respuesta más clara y sencilla: una mujer que acompaña a otras mujeres durante el embarazo. "¡Ah! ¿Como una amiga?". Ehmm... Pues no exactamente. 

 

La palabra "doula" proviene del griego y significa literalmente “esclava”, mujer que sirve. Sin embargo, en hindú el término “doula” refiere una “mujer experimentada”. 

El término tal y como lo conocemos hoy en día en nuestra cultura fue usado por primera vez por la  antropóloga estadounidense Dana Louise Raphael (1926-2016). Tras una lactancia frustrada, Raphael comenzó sus investigaciones sobre la lactancia materna en diferentes culturas. En 1973, publicó su tesis doctoral, El regalo tierno: amamantar, en la que aparece la figura de compañera emocional como “doula”.

 

"Vale, o sea que escuchas a las embarazadas, sus dudas y miedos". Pues sí, claro: las escucho. Y no solo a ellas, sino también a sus familias. Pero hago algo mucho más importante todavía: ayudo a que se empoderen. Cuando una mujer sabe qué quiere y cómo lo quiere, y además se le apoya sin condiciones, surge una fuerza imparable.

 

"¿Pero tú ayudas a dar a luz?". No exactamente. Las doulas solemos ser madres, así que ya hemos pasado por la experiencia de un parto previamente. Además, hemos asistido varios de ellos, personalmente he acompañado a más de 40 familias. Las formación de cada una de nosotras es muy variada y se suele complementar con diversidad de especialidades. En mi caso es la Gestión emocional y la danza, aunque también soy auxiliar de enfermería. Si la madre quiere estoy presente en el parto pero mi papel es independiente del de la matrona o el personal  médico.

 

"Pero, ¿no es una formación reglada? Me suena a algo muy jipi a mí todo esto... ¿Hay algún aval científico?". Pues da la casualidad de que sí que hay avales científicos aunque no sea una formación reglada y que de jipi esto no tiene nada. Es pura necesidad biológica porque somos seres gregarios: necesitamos lxs unxs de lxs otrxs. Mira, en la década de los 90, los investigadores Marshall Klaus y John Kennel demostraron en 6 estudios clínicos los numerosos beneficios psíquicos, fisiológicos y económicos que aporta la presencia de una mujer que apoye durante la etapa prenatal, el parto y el posparto. De hecho, Kennel afirma que “si un fármaco tuviera ese mismo efecto, no sería ético no usarlo” (NORTHRUP. 1999: 512).

 

"Pero entonces, si es tan importante ¿por qué no existen doulas en la seguridad social ni es una profesión reconocida?". Pues eso mismo pensamos todas. La psicóloga Laura Gutman (2004: 103), opina que “una doula a domicilio no es un lujo, sino que es una prioridad que todas las mujeres merecemos, ya que un bebé depende del equilibrio emocional de su madre”. Las mujeres necesitamos de las mujeres, sobre todo en momentos de mayor vulnerabilidad como el gestar una nueva vida. Y sobre todo, necesitamos de mujeres que hayan pasado por la misma experiencia y puedan acompañarnos y entendernos lo mejor posible.

 

"Ah, vale, así que eres algo así como la anciana de la tribu". Exacto. En todas las épocas ha habido mujeres ayudando a otras mujeres e intercambiando la sabiduría de la experiencia. El enfoque técnico de la medicina actual ha provocado que se pierda esta complicidad entre las mujeres. Y en el momento del embarazo, parto y posparto es imprescindible contar con esa complicidad. Nos da seguridad y calma. Las doulas reivindicamos esta complicidad y cercanía. Promovemos otra relación con nuestro cuerpo y emociones no sólo durante el momento del parto sino durante la propia maternidad. Y apoyamos y contenemos, cuidamos y velamos a las mujeres que durante el proceso de la maternidad necesitan una mano hermana.

 

Hay una imagen con la que me siento muy identificada, es el mito de Ariadna y Teseo. Ariadna le espera fuera mientras él recorre el laberinto sosteniendo un extremo del carrete de hilo que oro para evitar que Teseo se pierda dentro de los enrevesados pasillos. Así, cuando decida volver, sólo tiene que desandar sus pasos siguiendo el hilo que ella sujeta. Me siento un poco Ariadna (pero sin esa "d" del medio). Sostengo tu hilo mientras te adentras en el laberinto emocional de la maternidad. Si necesitas volver fuera, te marco un regreso seguro y te acompaño en el camino.

 

 

FUENTES

https://embryo.asu.edu/pages/dana-louise-raphael-1926-2016

https://www.britannica.com/topic/doula#ref1183835

GUTMAN, L., La familia nace con el primer hijo. Historias de parejas con niños pequeños. (2004), Buenos Aires: Puerperios.

NORTHRUP, C., Cuerpo de mujer. Sabiduría de mujer (1999), Barcelona: Urano.

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